Cerré los ojos, noté su aliento en mi mejilla, deduje que sus labios estaban a milímetros de los míos.

Llegamos a ese parking, y comenzamos a besarnos y meternos mano, nuestros besos nos iban encendiendo, nuestros labios se buscaban, con pasión, nuestras lenguas se unían en un baile, buscando nuestro sabor…
Cuando ya no podíamos más, y nuestras manos volaban por nuestros cuerpos, salimos de ese coche, y nos dirigimos al baño.

Solos él y yo, un colchón en el salón de aquella casa que siempre era familiar, los dos desnudos uno frente a otro, mi mano subía y bajaba por su cuerpo, solo quería sentirlo, el hacia leves sonidos de placer cuando sentía las yemas de mis dedos pasear por cada rincón de su cuerpo.

Soy Astrud, planeta del sexo. La vida aquí es singular, si tuviera que decirte que encontrarás en este lugar del universo de Valhöll seria PLACER. Cualquier ser que se atreva a explorar y conocer algún rincón de mi acogedor planeta, será porque tenga intención y yo se la ofreceré