Cerré los ojos, noté su aliento en mi mejilla, deduje que sus labios estaban a milímetros de los míos.

Llegamos a ese parking, y comenzamos a besarnos y meternos mano, nuestros besos nos iban encendiendo, nuestros labios se buscaban, con pasión, nuestras lenguas se unían en un baile, buscando nuestro sabor…
Cuando ya no podíamos más, y nuestras manos volaban por nuestros cuerpos, salimos de ese coche, y nos dirigimos al baño.

Solos él y yo, un colchón en el salón de aquella casa que siempre era familiar, los dos desnudos uno frente a otro, mi mano subía y bajaba por su cuerpo, solo quería sentirlo, el hacia leves sonidos de placer cuando sentía las yemas de mis dedos pasear por cada rincón de su cuerpo.

Alcohol, risas y buena conversación, así empezó todo… Un juego donde todo empezaría a cambiar hasta que subiera la temperatura a niveles que nadie podría sospechar al empezar aquella noche de viernes…

…despierto de nuevo y ahí está el, mirándome de nuevo, y otra vez sus ojos oscuros, que me anuncian que de nuevo va a pasar y volveré a volverme loca de placer…

Siento el frio del aire acondicionado en la punta de mis pezones, fuera hace un calor infernal y nosotros vivimos en esta maravillosa burbuja de este apartamento… soy consciente que mis pezones comienzan a ponerse de punta, abro los ojos y el está ahí mirándome, solo los cerré un segundo, pero su mirada es intensa, se le oscurecen los ojos de una manera cuando me mira con deseo, que deja al mismo demonio fuera de juego…

Y de repente tuve un sueño, tan animal y primitivo, y solo éramos los dos y nuestras ganas de follar. A ti y todos tus miedos, a tu cuerpo y tu mente, como nunca te habían follado…

Soy Astrud, planeta del sexo. La vida aquí es singular, si tuviera que decirte que encontrarás en este lugar del universo de Valhöll seria PLACER. Cualquier ser que se atreva a explorar y conocer algún rincón de mi acogedor planeta, será porque tenga intención y yo se la ofreceré